miércoles, febrero 16, 2005

Historia y fin.


Ya sé que estás ahí. Justo donde te encontré. Acechando una nueva presa. En la sombra. Con una sonrisa. Diciendo ser un hombre sencillo.

Pobre nueva víctima. Creerá en ti. En tu carita de bueno. Le dirás que la amas. Sentirá tus halagos. La llevarás a pasear. Pensará que es una reina. Conocerá tus amigos. Visitará tu familia. Si tiene suerte irá de vacaciones. Durará lo sumo dos meses.

Porque cuando menos lo espere, el cordero se volverá lobo. Le dirás: acá todo termina. Pedirás que se vaya. Tu mirada la empujará con fuerza hacia la puerta. Ojos que te han visto ir, jamás te verán volver.

No habrá ni un llamado. La tendrás no admitida en tu MSN.

Ella soportará el dolor como tantas otras. Será fuerte. No te buscará, ni te llamará. ¿Para qué? Ella vale más que tú. De eso no tengo la menor duda.

Mientras, limpias y afilas nuevamente tus garras. Ya preparas un nuevo ataque.

Pasarán el tiempo. Mucho porro. Mucho alcohol. Mucho punchi punchi. Muchos amigos. Muchas aventuras. Muchas mujeres. Muchas mentiras. Ya no tendrás treinta y tantos años. No habrá amor. Tal vez pasó y ni cuenta te diste. No habrá familia. Tus amigos irán haciendo su vida. Tu cuerpo estará cansado. Te irás quedando solo.

Para ella todo será más fácil. Con el tiempo se recuperará como hice yo. Olvidará que existes. Volverá a sonreir y se dará cuenta que a la vuelta de la esquina siempre hay otro amor esperándola.

Con un poco suerte, podrás modificar este final. Tal vez te quedes con la más fea, o con aquella que te quiere solo por tu dinero, tu casa y tu trabajo. Ojalá no sea así. Todavía tienes tiempo de cambiar. Te deseo lo mejor.

Por mi parte, ha llegado el fin.

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