viernes, febrero 25, 2005

La voz del cine mudo.



Cuando era niña acostumbraba ver a las 11:00 de la mañana de los domingos a un Sr. cuyo nombre suelo recordar con frecuencia, excepto ahora que lo quiero postear . Jajajaa

Ya recordé..... pasó mi crisis de demencia senil. Jajajaja.
Este "abuelo de todos" se llamaba Armando Calderón.

Era cita obligada para todos los niños cubanos, poner la televisión a esa hora y ver la animación en vivo, que Armando Calderón hacía de las comedias del cine mudo. Sólo faltaban él y la Keystone para darle movimiento y vitalidad a la palabra. Se codeaba cada domingo con Keaton, Chaplin, el Gordo y el Flaco.


Desenfrenadas comedias del cine mudo cuyo argumento, estático ya, cambiaba, narrándolos con jovialidad. Así, de pronto, entraban en nuestro universo El Conde del Boniatillo, Canillitas, Mantequilla, la Condesa del Durofrío, el amigo Mermelada, el Marqués del Huevo Frito, el amigo Manteca, la gorda Yordanka, y donde el infeliz Roscoe Fatty Arbuckle se convertía, para la grey infantil rodeada de papaítos y abuelitos, en Cara de Globo para todas las vidas posibles.

Todo transcurrió así, hasta que un día este abuelo, tal vez luego de una noche de insomnio o reseca de aguardiente, en una de esas típicas escenas de confusión, golpes y caídas, se le ocurrió decir: "....Esto está de p_ _ _ _ queridos amiguitos"

Para que lo dijo....desde ese día desapareció de la pantalla, se esfumó, nadie nunca volvió a nombrarlo. Lo vistieron de viejito y al geriátrico seguramente lo mandaron.

Nunca entendí a que le temían las autoridades cubanas. Si lo hacían por la moral, los principios y las buenas costumbres, podrían haberse ahorrado el trabajo de robarnos nuestra risa dominical.
Alguna que otra vez algún cubano ha dicho esa palabrota. ¿Cuál fue el asombro?

Lo único que consiguieron fue que hiciéramos de esa expresión, la frase que nos iba a servir para calificar situaciones extremas, políticas, emocionales, económicas; gozadoras o deprimentes.

Ya no más comedia silente. Ya no está Armando Calderón para narrarlas. Pero hoy estoy aquí, para desempolvar el pasado. Por siempre en mi corazón..."papaítos y abuelitos."