lunes, marzo 14, 2005

Ciudad Rose.


Conozco una Ciudad con vida propia. Una de esas que lee tus pensamiento y te acecha. Una historia de terror. Una nueva "Red Rose" al mejor estilo Stephen King.

Conozco un "Pobre Tipo"( Lo digo de onda, sin el mero interes de ofender, porque para mí es un buenazo de Tipo). Víctima de las maldades de esta Ciudad. Alguien que no hace más que entrar a este sitio y algo malo le sucede. ¿Cuál es su culpa? Nadie lo sabe. Vive lejos, solo va atrapado por el perfume de una flor.

Su primera vez, rompió la llave del auto al querer ponerlo en marcha, ya de regreso. La segunda, se golpeó con la puerta del auto sus costillas muy fuerte dejándole un moretón, también al querer marcharse.

Hubo una tercera, al perder sus anteojos (espejuelos) durante una fiesta. Comenzaron a tirar espuma y cuando se dio cuenta, ya no estaban más sobre su rostro. Eran unos anteojos "buenos" y carísimos, pero lo más importante es que los necesitaba, no ve bien sino es con ellos.

Todos fueron avisos. Él no hizo caso. Siguió insistiendo.

Su cuarta vez resultó más dolorosa. Esta vez prefirió dejar en su casa el auto y le echó mano a la moto. Al llegar al lugar de destino, puso la pata a la moto y bajó, con tal mala suerte que la pata estaba mal puesta y la moto se le vino encima. Hubo lucha libre, hasta que venció en su combate y pudo levantar en peso a ese artefacto tan pesado y con el tanque lleno. ¿Qué pasó después? Pues que descubre que tiene sangre en un brazo y que le falta un pedazo al dedo meñique izquierdo.

Así mismito, se amputó 2 cm de dedo. Luego lo de siempre, fue asistido por un médico, quien no recomendó la reimplantación por peligro de sepsis. Procedimiento quirúrgico de rutina, suero, antibiótico, antinflamatorio y todo lo que sigue. Al final la gracia le costó 4 días obligado a quedarse.

Pero como no le bastó, un día después de irse volvió. Había comenzado a manejar, así que regresó en auto. No tiene peor suerte, al entrar a la "Ciudad diabólica" suena el celular. Hace malabares para no lastimar su muñón y se le cae el teléfono dentro del auto. Conclusión, rompió la pantalla de su teléfono móvil.

Ya en el fin de su camino, un terrible dolor de cabeza se apodera de él. No puede ni hablar ni pensar.

Hay duda. ¿Cuál será la próxima desgracia? ¿Por qué le pasa esto? ¿Qué debe hacer?

p.d:
Conocen el libro "Pesadillas y alucinaciones 5 , La dedicatoria y otros despropósitos" de Stephen King , entonces le recomiendo leer el cuento: "¿Sabes? Tienen un grupo de la leche?". Tiene un parecido con esta historia, que por cierto, es real.

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