Semana Santa:Día 1 ( tarde y noche)
Nuestro viaje comenzó en ruta 8 y su destino final era Villa General Belgrano en Córdoba . Todo transcurrió normalmente en su inicio. Yo llevaba un cuaderno donde anotaba cada detalle, y unos mapas para irnos guiando. Por momentos dormite como es mi costumbre.
Nos detuvimos en Pergamino para almorzar en la parrilla-restaurant "Chori-Paso".
Seguimos, pasamos Colon y mientras charlábamos, sentimos hacerse pedazos la rueda izquierda de atrás. Primeramente logramos estabilizar el auto, pero en esos errores que a veces pasan en cuestión de segundos y que cuestan caro, quisimos frenar porque íbamos a 120 km/h. Conclusión, nos fuimos a la otra mano, venia un camión de esos enormes ( Scania) que por un segundo no nos aplasto........ y caímos a la banquina, una de esas bien inclinadas. Hicimos malabares en dos ruedas, por suerte no nos dimos vuelta y nos detuvimos al chocar con uno de esos carteles de la ruta.
Un auto lleno de mujeres se detuvo. El chofer de un camión nos hizo señas preguntando si necesitábamos ayuda.......... y nosotros sin un rasguño!!!!
Ha esa hora creímos que no había sido nada, solo una rueda. Así que nos quedamos solos en medio de un campo de soja, con unos mosquitos mutantes, mitad sanguijuelas, mitad elefantes, que nos devoraron.
Ingenuos nosotros que creímos poder solucionar todo y salir de ahí. Pues llevamos la rueda de auxilio desinflada. A duras penas salimos al asfalto.
Un taxista se detuvo esta vez y nos ayudo llevando a uno de nosotros hasta el teléfono. Nuestro seguro solo cubría 100 km y estábamos en el 300, así que al final vino la grúa del peaje y nos llevo a Hughes un pueblito que no se si en los mapas aparece.
Como era domingo el auto quedo estacionado frente a un taller hasta el otro día. Nosotros valija a cuestas salimos a buscar hospedaje. Que les parece que en este pueblo no hay ni un misero hotelucho.
Pues así mismito. Un motelito familiar es lo único que hay y no nos dió cobija porque teníamos "caras raras".
Llore de la impotencia.
Entonces me quede con todos nuestros bultos a la orilla de la ruta. Ni que decirle que las mujeres llevamos la casa a cuesta.
Mientras mi acompañante buscaba donde dormir, yo recibía propuestas indecentes de los camioneros.
Al final, logramos albergue en un telo de la ruta (para mis paisanos, Telo seria para los cubanos una Posada)
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