viernes, julio 29, 2005

Pregúntaselo a Dios


Esta es una historia que ni a un escritor de "novelita rosa" se le hubiera ocurrido. Lo interesante es que es real y yo conozco algunos de los protagonistas.

Comenzó hace 56 años atrás. Era 11 de julio y él se acercó por primera vez. Ella paseaba con unas primas esa tarde. Él se ofreció a acompañarlas hasta la casa.

Luego pidió permiso al padre de ella para visitarla y comenzó un noviazgo que fue eterno y corto al mismo tiempo.

Juan nació gemelo en el seno de 6 hermanos. Su madre una tirana y ferviente católica había prometido que entregaría a sus varones gemelos a Dios, por lo que fueron llevados a los 15 años a un monasterio, saliendo al poco tiempo por su falta de vocación.

A los 22 años comienza este noviazgo con Mari, una joven 6 años menor y amiga de su hermana más chica. Pero tal decisión no fue bien vista por su madre quien logro con sus artimañas convencerlo de abandonar todo y hacerse cura.

Llegó Juan a preguntar que hacer. Ella llena de amor y fe le contestó: "...has lo que tengas que hacer, pregúntaselo a Dios".

Él se fue para no volver.

Solo se vieron una vez más. Unas horas antes de que él ofreciera su primera misa. "No me pidas que me quede"-dijo ella- y hasta hoy no volvió a pisar una iglesia.

Ella hermosa joven de ojos celestes, no volvió a enamorarse y se fue marchitando sola al pasar de los años. Hoy vive con otra hermana que tampoco nunca se casó.

Está vieja y enferma. Sus piernas cansadas se llenaron de úlceras y prefirió postrarse para no sentir dolor. Entonces aparecí yo para animarla, sacarla de una silla de ruedas y mostrarle que su mejor amigo es el "andador".

En enero de este año para el día de su cumpleaños Mari recibió una llamada inesperada. Su hermana hablaba por teléfono con alguien que decía ser Juan y que pedía permiso para visitarlas. "Es una cargada, no le hagas caso, ya verás que nadie viene"-decía Mari-.

Pero Juan apareció.
A sus 79 años, de su pelo poco queda, es cano completamente y sus ojos celestes llevan mirada cansada. Su corazón enfermo le ha dado varios sustos ya.

Su madre había muerto hacía apenas 6 años y vivió 98 años. Su hermana menor, quien quedó soltera para cuidar a su madre, no hace mucho que murió y fue ella quien le pidió que buscara a Mari. Él nunca supo que había sido de la vida de ella. Se sorprendió al encontrarla soltera y sin hijos.

De a poco la alegría se ha ido apoderando de Mari y de la casa
Él viene cada vez con más frecuencia a pasar toda una tarde con ellas. Hace un viaje de 200 kms, almuerza, charla, alimenta sueños y se vuelve a las 17:30 hs.

Él devolvió alegrías y sueños.
Por momentos, cuando me cuentan cosas, me pregunto si estamos hablando de un cura o no.

Ella pasó de su posición inmóvil a su actitud de excelente cocinera, que si Entrada, Plato Principal y Postre. Nada de repetir menú. El almuerza y se lleva la vianda para la noche. A veces pienso que abusa, no es nada humilde para ser cura, se lleva todo lo que sobra y hasta una botellita de vino blanco para después. Se olvida que ellas son dos pobres viejas jubiladas.

Yo a veces para ver la cara de pícara de una y la de asombro de la otra le pregunto: ¿...y esto como sigue?.
No hace mucho él le propuso colgar sus hábitos a los 80 años y recomenzar una vida juntos. ¿Dónde, en un geriátrico? -dijo ella- "...has lo que tengas que hacer".

Espero que esta vez no se lo pregunte a Dios. Porque lo echaran del cielo a patadas.