viernes, septiembre 09, 2005

Sin explicación.

Mientras le habla por teléfono yo sentía en sus palabras la incredulidad. Me parecía estarlo viendo. Su pelo cano que se confunde con lo rubio, sus celestes ojos, su sonrisa y su apariencia de buenaso.
Su figura no concuerda con su temperamento. Lo que tiene de bromista lo tiene exigente.
Su voz y su acento con el tiempo me suenan diferente. Sí, era él. Así es como piensa.

-¿Cuándo vienes, hija?
- Que se yo!!!!
-¿Por qué no vienes ya?
-Porque no me dejan
-¿Quién?
-Quien va a ser Papi, el Gobierno cubano!!!!

Cuando dije esto, él comenzó a explicarme que eso no podía ser. Que yo averiguara, que todo eran imaginaciones mías. No hubo forma de hacerle entender y preferí seguirle la corriente en el último momento.

Igual yo no conseguía nada discutiendo de política con mi padre, él siempre tendrá otra óptica. Vivió otra época. No conoce otra cosa. Llamó estos últimos cuarenta años alimento al plátano burro y al picadillo de soja (soya), libertad a las reuniones del CDR, felicidad a un televisor ruso, donde podía ver el programa "Palmas y Cañas".

Ha creído en Fidel Castro sin ser un comunista. Con la revolución nunca le falto trabajo, sus hijos estudiaron, puede ir al médico si lo necesita. Ama su tierra. Nunca dejaría a los suyos.

Consideró mi viaje a la Argentina una traición a la patria.... pero igual ya me perdonó, al fin y al cabo, yo por menos patriota que él me considere sigo siendo su hija.

Nunca podré explicarle por que no puedo viajar a mi país natal, porque ni yo misma lo sé.
Me encantaría ir mañana a la Embajada Cubana en Buenos Aires y que me digan, puedes ir a visitar a tu familia. Ese es mi gran sueño!!!

Mientras tanto hay que esperar!!! ¿Qué? No lo sé.

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