¿Y que pasó?

La TV cubana creó con el tiempo grandes figuras que se hicieron populares y terminaron convirtiéndose en una clave segura del éxito.
Una de ellas fue el animador Carlos Otero. Su aparición se remonta al programa "Para Bailar". Apareció un día en uno de esos festivales de chistes y de la noche a la mañana le fue robando espacio al animador principal, el popularísimo Salvador.
Le siguieron otros éxitos como "Sabadazo", programa musical humorístico que marco la década de los 90', donde se conocieron personajes como Antolín el Pichón, Margot y Matute, entre otros.
Continuó con "Entrada libre", el programa de televisión que se transmitió los domingos a la una de la tarde, donde se salía a la calle a preguntar cosas como estás: "¿Está usted de acuerdo en que se corte el árbol genealógico en el Parque Almendares?", dejando al descubierto la ignorancia de muchos cubanos con sus respuestas, que más que risa daban ganas de llorar.
En el 2003, hizo su reaparición este conocido conductor con el espacio: "Justo al medio". No bastó siquiera el carisma, la gracia, la profesionalidad probadas de Carlos Otero, para lograr nivelar este humorístico musical, cuyo mayor reto fue salir al aire todos los días.
Hoy la popularidad de Carlos Otero no es el común de denominador en el público cubano. Algunos lo aman, otros lo detestan y otros como yo, lo lleva guardado en sus recuerdos.
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