Busca nombre?
Julieta: ¿Qué hay en un nombre?
Lo que llamamos rosa bajo otro nombre tendría igual fragancia.
(Romeo y Julieta, Acto II, Esc. III)
Todos se asombran en la Argentina cuando digo mi nombre, creen que es apellido o una forma de llamarme. Luego quieren que de una conferencia magistral sobre su origen y la verdad no conozco de donde viene, ni como se instauró como nombre en Centroamérica y el Caribe.
Ahora bien, en esto de la originalidad no hay quien supere a los padres cubanos, que se hacen los sesos agua, buscando nombres especiales que le den distinción a sus chiquillos.
Así muchos de nuestros niños se llaman hoy Duhamel, Yamil, Emel, Osirema, Yaína, Mibilsis, Ludcira, Denisei, Yufulki, Belkisín, Yanusina, Jennylina, Sulfisol y demás, con lo cual se está logrando una interesante fusión entre los niños y las medicinas.
Otros pertenecen a la rama de los yuyos (hierba mala para mis paisanos) y así se llaman Yunay, Yunilse, Yanisse, Yamilka, Yusimí, Yu.......
Están los que prefieren la moda extranjerizante y lo llaman Mijail, Vaniuska, Svieta y Alexander si es a lo ruso o Maikel, Eagles, Jon al mejor estilo yanqui.
Otro maravilloso recurso que han descubierto los padres es el del nombre al revés, y de ese modo se obtienen irrepetibles nombres como Ainut (Tania), Adilén (Nélida), Ainigriv (Virginia) y, no faltaba más, Leviuqse (Esquivel).
Yo tenía por compañeros de aula unos chicos cuyos nombre surgió de la fusión. La madre de nombre Lucia y el padre de nombre Heriberto. Mis compañeros se llaman ella Ciaheri y el hermano Luheri. Que tal?
Pero de todos los nombres me quito el sombrero ante la mamá que le puso al hijo Miartur, porque así le dice ella, cariñosamente, al esposo, que se llama Arturo. Miartur, Miartur, cómo te quiero. Menos mal que no fue niña y que la madre no se llama Elda, porque si no, como diría Virulo, le hubieran puesto a la bebita Mielda.








