domingo, abril 16, 2006

Pichoncita de comunista.

Como cumplo años en abril y las clases comienzan en Cuba, el primero de septiembre, comencé la escuela con cinco años y unos meses.

Yo nunca fui al Círculo Infantil (Jardín de infantes), porque mi madre en esa época no trabajaba.

Mi primera escuela se llamaba Pedro Esperón, en honor a un revolucionario cubano que murió el 13 de marzo de 1957 en el asalto al Palacio Presidencial junto a José Antonio Echeverría. Lamentablemente esta escuelita de barrio, todavía estando yo allá, dejó de funcionar como tal y se transformó en un taller de reparaciones variadas.

Mi maestra de pre_escolar fue Estrella, una profesora viejísima, gorda y con mal carácter.
Luego de primero a tercero pasé a manos de Roxana, una flaca simpaticona y que vivía justo al lado de la escuela. Recuerdo tambien que la Directora de la escuela era Mirtha...Mirtha qué?....no lo sé!

En estos años conocí mi primera amiga. Una de mis compañeritas de aula de nombre Mariela y que hoy sigue siendo una amiga de oro.

Recuerdo que por aquella época mi madre me cortó el pelo corto porque no me dejaba peinar....y en cambio Mariela y otra chica de nombre Liliam, se caracterizaban por usar unas larguísimas motonetas con trensas.


De esos tiempo me quedó el desagradable recuerdo de un día haciendo educación física, me caí en un charco de agua sucia y mis amiguitos se burlaron tanto, que oculté mi cara entre las manos hasta que llegaron mis padres a buscarme, pero como eran tan estrictos para el estudio, me llevaron a casa, me bañaron, vistieron con uniforme limpio y nuevamente para la escuela.
Abusadores!


Ya para esa época me destacaba mucho entre mis compañeros. En primer grado gané el concurso municipal "Yo se leer"..... aunque ahora creo que si sabía, lo olvidé....
Participaba en obras de teatro y cantaba en un coro.
Hoy no se me puede ni oir cantar en la ducha..!

Por mi conocida facilidad para leer me llevaban de un lado a otro con mis comunicados, y en todas las reuniones del CDR aparecía yo leyendo un discursito. Me fueron convirtiendo de a poco en una pichoncita de comunista.

Mis padres vivian orgullosos de mis reiteradas participaciones en todos los eventos políticos, reuniones del Comité y en las guardias pioneriles.

Hoy creo que fue una gran perdida de tiempo! Mucho llovió desde entonces.
Un día cambié! Comencé a pensar por mí y vi las cosas diferentes. No todo era negro y blanco....había matices.
Entonces dejé de ser un marioneta, pero eso será otra historia...
De esa época solo me queda esta foto vieja y maltratada.


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