jueves, mayo 04, 2006

Mi primer viaje a Tarará.

La primera vez que fui a Tarará fue al terminar cuarto grado. Ya saben los cubanos como es eso.....solo van un grupo de pioneros elegidos y se le consideraba a este viaje un estimulo.

Mis padres se negaron a la idea de dejarme ir sola a tales vacaciones (vale decir que iban profesores y personas a cargo de los menores). Nunca había ido de vacaciones sin ellos.
Por suerte busqué refugio en mi tío Ehildo, que era militante del Partido Comunista y con una de esas charlas partidarias convenció a mi familia.

Para mí fue una novedad. La guajirita salía 15 días de vacaciones. Me sentía una estrella de cine....pero duró poco mi alegría.
La novedad del parque de diversiones de Tarará, cruzar el río en funicular, y de ir a una nueva playa, se vió empañada con muchas mañanas y tardes de ensayo.

Si, eso mismo. Lo que nadie nos dijo antes era que Fidel estaría con nosotros el día del niño y presidiría este acto desde el Campamento de Pioneros José Martí y que nosotros eramos parte del espectáculo.
Así que yo y otros niños de muchas escuelas ensayábamos una pizarra humana gigante para que todo el pais apreciara tan lindo acto....jaja....basura, acto aburridisimo.

Nos llevaban en guaguas (colectivos ó ómnibus) desde Tarará hasta un lugar distante que hasta hoy no puedo precisar, pero por lo espacioso y verde imagino haya sido el Parque Lenin. Hasta ese momento yo tampoco conocia el Parque Lenin, asi que no dudes que era y entonces no lo sabia.

Allí nos hacían ensayar hasta el cansancio y nos daban un meriendita y hacíamos largas colas para tomar agua de unas pipas ubicadas cada cierta distancia. No sé cuantos niños éramos pero éramos muchos. Regresábamos pasadas las 5 de la tarde totalmente destruidos.

No sé si de tanto sol o agotamiento volví un día al campamento con mucha fiebre. Me llevaron al hospital del Campamento y me internaron. Ya faltaban 4 días para el acto y no era justo que me pasara eso a mí....pero lo cierto era que tenía mis espaldas muy insoladas, perdiendo la piel y pura ampollas. Los médicos diagnosticaron quemadura de segundo grado y una neumonía, a lo cual se agregó más tarde una semi-oclusión intestinal....así que avisaron a mis padres y estos llegaron a la velocidad de un rayo, pero con tan mala suerte que llegaron y yo había ido al baño, así que no me encontraron y nadie sabía de mí, porque habían equivocado mi historia clínica con una de una chica que se había ido de alta.

Flor de escándalo hizo mi madre...y de repente salgo yo del baño como si nada...mi familia se abalanzó a mí a puro llanto y no es para menos. Al final mi madre decidió llevarme bajo su responsabilidad.

Yo lloré mucho, porque mi sueño inocente era ver a Fidel Castro de carne y hueso y recibir un regalo de sus manos....y pensé que el sacrificio de tanto cansancio y sol no me sirvió de nada.

Al final supe que mi sueño si que era inocente y ridículo....porque Fidel nunca se acercó a los niños de la pizarra gigante....los niños lo vieron muy de lejos...y solo recibieron de regalo un pulóver (entiéndase remera para los argentinos) de color blanco, que usaron ese día en la pizarra gigante y que solo fue como pueden imaginar para los que estuvieron presente en el acto, dejando fuera a tantos chicos que como yo, que se despulmonaron y el día final no pudieron estar.

Eso no se le hace a un niño(a)!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Para que veas. A mí nunca me tocó participar en una pizarra humana, y siempre tuve la idea, tonto de mí, que sería lindo participar en una. Veo que de lindo no tenía nada. Es mejor verlas a la distancia en que las vio el fifo.
Otra cosa, sí me tocó una vez quedarme en mi escuela una semana sin agua, y todo porque se celebraba allí un acto, no me preguntes cual, ni qué pejes gordos estaban en la tribuna. Mi mente siempre fue muy selectiva, y pasaba de esas cosas. El sábado del acto, luego de 6 días sin agua, bajo el sol cubano, la gente empezó a caer como moscas. Hubo varios desmayados. Yo no me desmayé. Siempre tuve vocación de camello. Besitos.

Yvette dijo...

Yo pase por Tarara camino a Santa Maria a principios de este año (2007) cuando fui de visita a La Habana. Me dieron deseos de llorar. Todo esta destartalado, peor que cuando pasa un ciclon por aca por la Florida. Me dio tristeza, recorde lo feliz que fui alli, la nostalgia de cerrar los ojos y verme correteando con mi pañoleta de pionera y olor a mar.....