sábado, octubre 07, 2006

Nacimiento.

Fue un un 2 de octubre del 2006.
Amaneció lloviendo torrencialmente sobre la Ciudad de Buenos Aires. Los pronósticos vaticinaban piedras (granizos de tamaño inusitado).
Había llegado el momento. Estaba planificada esa fecha con anterioridad.

Temiéndole a la tormenta decidimos viajar en taxi y dejar nuestro auto protegido en su cochera. Un viaje de 25 minutos se convirtió en un paseo por calles inundadas de casi una hora.

Ya en el Sanatorio La Trinidad, todo sucedió muy rápido, casi sin darme cuenta estaba vestida y siendo traslada al quirófano. Luego la anestesia raquídea. Las palabras de aliento de mi obstetra. A la cabecera la compañía de mi pareja....y comenzó la operación.

Justo a las 12:36 hs nació mi pequeña bebé, pesando 3390 grs.

En pocos minutos la neonatóloga trajo ante mis ojos una pequeña princesita llena de unto sebáceo, a la que solo atontada atiné a darle unos cuantos besos, para luego retirarla junto a su padre y recibir las primeras atenciones neonatológicas.

Yo estaba bien, me sentía muy feliz. No serían más de las 13:30 hs, cuando juntas, madre e hija volvimos a la habitación de la sala de maternidad, donde los mimos del padre aún medio enmudecido por el acontecimiento, no se hicieron esperar.

Luego vino los achaques comunes del post operatorio inmediato. Nada terrible. Yo me recuperé muy rápido.

Todo se complicó porque mi nena, con la vagancia que caracteriza a los prematuros, se negó a succionar y los neonatológos se empecinaron en no darle otra leche y esperar , argumentando que ella tenía reserva. Así mi bebé comenzó con hipoglucemias y a las 48 hs se puso más amarilla que una yema de huevo (ictero).

Terminó con luminoterapia y recibiendo complemento de leche maternizada. Yo estuve de alta a las 72 hs y ella quedó internada en neonatología por 3 días más.

Por suerte ya estamos en casa y mi hermosa Selena va recuperando de a poco su peso....y creciendo para orgullo de su mami.