Pequeña Demonio.
Mi primeros recuerdos están allá muy lejos.
De chica era una mezcla de dos personas a la vez. Era tímida en la calle y muy rebelde y traviesa en casa.
Solía escaparme todo el tiempo. En casa tuvieron que ponerle rejas al portal. Igual, me subía por aquí o por allá y me fugaba. Nunca iba lejos. Solo buscaba ver el mar. Por tal motivo me rompí 6 veces mi quijada.
En casa jugábamos con mi hermana, pero no siempre eran juegos pacíficos. Nos encantaba creernos unas espadachines famosas y vivíamos inventando espadas todo el tiempo.
Una vez entramos a casa en un combate de aquellos, y rompimos una vitrina llena de copas. Así que terminados escondidas debajo de las camas para no recibir unas buenas nalgadas.
De las espadas pasamos a los arcos y flechas y luego a pescadoras de mojarras en la laguna Baracoa, que quedaba al fondo de mi casa.
Pienso en ello y no me puedo imaginar así.
Durante los huracanes, el mar crecía mucho y casi llegaba a la calle, así que junto a otros chicos nos subíamos a unas gomones para que las olas nos arrastraran. Ni loca permito que nadie haga algo así hoy delante de mío.
Como uno cambia!