Un poco para todos.

Cada vez que un cubano abandona la isla, deja un montón de sueños y personas queridas.... pero más allá de que sus expectativas se cumplan o no, a corto o largo plazo en el país que le dio refugio, su pensamiento siempre queda fijo en la idea de volver algún día..... casi siempre de visita.... y en ayudar con lo que sea a los que dejó atrás.
Yo en estos casi 6 años, hice todo lo que estuvo a mi alcance para colaborar de una manera u otra con mis parientes, pero reconozco que nunca fue suficiente...pero intenté que fuera un poquito para todos.
Siempre la esperanza de que cuando revalide y pueda trabajar como médica acá, fue llenando de sueños mi mente, y va a marcar un antes y un después en mi vida, y tal vez en la vida de todos aquellos que dependen de mi sacrificio.
¡Como olvidarme de mi familia querida, de mis amigos y del pueblito que me vió nacer y crecer!
Hablando con amigos cubanos acá en Argentina, descubrí que con el tiempo algunos ya no piensan como yo.
Unos me decían que no vale la pena tanto sacrificio, porque el dinero que mandamos se gasta en cosas inútiles, ya que los parientes que están allá, no tienen idea real de lo que hacemos para hacerles llegar su remesa, y como ya saben que el mes próximo volverán a tener ese dinero, lo malgastan.
Otros me hicieron saber, que yo estoy siendo ciega, porque debo pensar primero en mi propia familia, y que esa no es la que está en Cuba, que mi verdadera familia es la que he formado acá. Que primero debo pensar ella y en mis necesidades..... ¿No es muy egoísta ese pensamiento?
Siempre hubo quien me apoyó en ideas y sentimientos familiares, reconociendo que no pueden dejar de pensar en los que dejaron atrás.
Tal vez cada uno tenga sus propia razón, pero yo no puedo olvidar a los míos.
Mi familia sigue siendo aquella de Cuba y esta de Argentina. A todos los amo a mi manera...y voy a luchar por el bienestar de todos, cueste lo que cueste!
