lunes, julio 10, 2006

Cuando salí de la Habana.

Contando como los locos, de atrás para adelante y de adelante para donde salga, comenzaré a contarles en varios post. como caí en la Argentina.

Mi viaje fue al estilo guerrillero, como novelesco... y mi despedida de la Habana fue la huida silenciosa del personaje principal.

A veces cuando pienso en ese momento me viene a la mente esta canción infantil:

Cuando salí de la Habana de nadie me despedí,
Solo de un perrito chino que venía tras de mí.
Como el perrito era chino un Señor me lo compró,
Por un poco de dinero y unas botas de charol.
Las botas se me rompieron y el dinero se acabó,
Ay perrito de vida, Ay perrito de mi amor.

Transcurría el 12 de octubre del año 2000. Llegué de Manzanillo en las primeras horas de la mañana. En mi cabeza retumbaba una voz que anunciaba: "Vete antes de que me arrepienta". La cara de aquel militar se había plasmado en mi memoria y temblaba al recordarla.

Sin pensarlo mucho salí directo de la terminal de ómnibus hasta las oficinas de Cubana de Aviación, en el Vedado.

Mi cuerpo entero rogaba porque pudiera encontrar mi único contacto en ese lugar...sino este no estaba no sabría que hacer. Necesitaba encontrarlo para que adelantara la fecha de mí vuelo lo más pronto posible que se pudiera, y que por ser él no me cobrara los 50 dólares que salía tal cambio.

Sí, sí! Ahí estaba y se me alumbró el día.

"¿Para cuando lo quieres? " -preguntó-
"Pues para mañana" -contesté-
"¡Estás totalmente loca! ¿te parece bien mañana a las 10:30 hs?"
"Pues sí" -respondí sin pensarlo dos veces-.

Salí del lugar como cola de tornado. Debía pasar por el Cerro a despedirme de tres familias amigas que habían cooperado con mi viaje, y retirar cartas y regalos que mandaban para uno de mis amigos en Argentina. Ya a pleno mediodía me subí en "el Camello M-4" rumbo a la Lisa y ahí tomé uno de esos camiones de pasajeros hacia Bauta.

Mi cabeza daba vueltas, no sabía como podía hacer para despedirme de todos y ya no quedaba tiempo de hablar con mi hermana y mis padres. Tampoco podría despedirme de mis amigos más íntimos. Ni ver mi pueblito querido: "Playa Baracoa", por última vez.

Que desesperación!

El dilema era ir o no ir....y si decía todo y alguien me delataba y mi viaje se frustraba....yo conocía la fe fidelista de mi padre...y mi hermana estaba casada con el hijo de un militar de la seguridad....y si me arrepentía de no haberme despedido y no los volvía a ver nunca más...

Creo que del centro de Bauta hasta la casa de la familia que me servía de refugio fui corriendo. Ya les había avisado las novedades por teléfono desde el Cerro. Pero al encontrar a la dueña de casa esperándome en la acera (vereda) me sorprendió. Seguro algo pasa-me dije-.

Sí, algo pasaba.
Vieron que esa intuición de madre nunca falla. Parece ser que mi madre llevaba varios días angustiada y ese día decidió tomar una guagua (colectivo) y aparecerse de sorpresa en la casa de mis amigos para saber si tenían noticias mías. Vaya sorpresa que recibiría, yo estaba llegando y la cosa era decirle o no la verdad. Entonces me jugué mi última carta y les dije a todos que me dejaran a sola con ella. Pasara lo que pasara le contaría toda la verdad. Por lo menos me despediría de uno de mis grandes amores: Mi madre.

Pobre vieja. Cuanto me quiere. Cuanto me aguanta. Cuanto la quiero.
Le pedí a pura lágrima que me dejara hablar, que no dijera ni una palabra hasta que yo terminara. Le conté cada detalle de la historia de la mejor forma que pude. Le pedí fortaleza, nada de lágrimas y todo su apoyo, le dije que ya nada podía echarse para atrás y que si alguien descubría lo que pasaba yo perdía mi título de médica e iría presa, que si me decisión era irme ella debía confiar en mí.

No sé de donde sacó fuerzas, pero se portó con corazón de roble. Almorzó cerca de las 16.00 hs conmigo y luego le pedí que volviera a nuestra casa como si nada pasara. Le advertí que no llorara para que nadie se diera cuenta de lo que pasaba y que por nada del mundo contara mi historia a nadie, incluidos mi padre, mi hermana y mi cuñado. Le di un gran beso y le dije que al otro día tomara la guagua de las 04:00 de la madrugada rumbo a Bauta con el pretexto que tenía que hacerse unos análisis (estudios de laboratorio), que yo la estaría esperando para la despedida final.

Yo seguí con mi loquero, armé valijas, y salí a despedirme de dos familias en Bauta. La verdad que de una de esas despedidas no quiero acordarme. Debía llevar cartas de esa casa para la Argentina pero no pude avisar de el cambio de planes y se enojaron conmigo.

En la otra casa, hice mi único brindis de despedida. Allí estaban mi ex suegros y mi ex novio. Nosotros 4 como en los viejos tiempos: "uno para todos y todos para uno"..... a pesar de todo yo los adoraba y ellos a mí, y ni la traición de su hijo borró toda la confianza que tenía en ellos como familia. Mi ex suegra no dejó a su hijo ni un minuto a solas conmigo..jaja..tal vez pensó que donde fuego hubo , cenizas quedan....igual no quedaba tiempo, y él ya era un hombre casado y debía volver con su mujer y su hija.

Como ese día parecía tener mil horas, ya a las 21:30 estaba de regreso en el refugio esperando una llamada de Argentina...cáiganse para atrás, en esa llamada se enteraban mis amigos cubanos y argentinos, de mi cambio de fecha y que debían irme a buscar a Eczeiza al otro día en la noche.

No, si yo se los digo, pero siento que viaje tan "arrebatao" no hubo ni habrá!