Parte médico.
Queridos amigos:
Hoy les escribo con todo mi corazón, agradeciéndoles todas sus muestras de afecto y preocupación por mí.
Muchas veces intenté comunicarme con ustedes por medio de la barra de comentarios, pero no sé que sucede que mi propio blog censura únicamente los míos. Escribo y escribo comentarios, que por lo menos yo los visualizo de 24 a 48 hs., y luego desaparecen.
Muchos ya saben que tanto silencio mío es motivo de mi salud. No he tenido un embarazo fácil. Al principio fue la hiperémesis gravídica, que me tuvo a mal traer. Imaginen que no es fácil vomitar 10 o 12 veces por día, y que lo peor, que no fue ni un día, ni dos, sino que se extendió desde la semana 7 hasta la semana 18 del embarazo, tal vez un poquito más. A esto debo sumarle una infección renal que complicó todo y para lo cual me aplicaron antibióticos intramuscular. Ya saben que el medio de esto me hice una amniocentesis (punción) para descartar alteraciones genéticas fetales.
Cuando la calma parecía haber llegado, comencé a reponerme un poco, decidí hacer natación para embarazadas y aproveché para conocer otras embarazadas y hacer compras. Recuerdo, que me criticaban por mi apuro de comprarlo y tenerlo todo listo, faltando tanto tiempo para el parto. No imaginan lo acertada que estuve. Con 25 semanas de gestación, fui a realizarme una ecografía obstétrica con doppler y el ecografista detectó un daño importante en mi placenta, con envejecimiento prematuro de ella a grado II, que generaba resistencia a nivel de las arterias umbilicales. A esa hora todos a correr, porque el peligro de un crecimiento uterino retardado era inminente y de no ser atendida a tiempo podía haber pasado lo peor.
Ahí comenzó mi ?Odisea?. Mi obstetra me mandó de reposo absoluto a la cama y me derivó a una hematóloga. Estudios de sangre van y vienen, para detectarme una trombofilia adquirida en el curso de un Síndrome Antifosfolipídico. Al principio todo era preocupante, sin mejoría me harían una cesárea de urgencia, pero mi pobre bebé corría peligro igual, porque solo pesaba 600 grs. El obstetra trató por lo menos de llevarme a las 28 semanas.
Por suerte mi organismo respondió bien a la medicación y al reposo. Al principio la nena estaba muy flaquita, pero luego con toda la fuerza que hicimos comenzó a engordar y ahora está divinamente bien dentro de mi pancita.
Así que desde entonces estoy de reposo, me hago Doppler y extracción de sangre cada 10 días, me inyecto heparina de bajo peso molecular ( Clexane 60mg ) subcutánea diariamente para anticoagularme y tomo un Ecotrin como antiagregante plaquetario. Por ahora solo queda esperar y ver como evolucione.
Yo cada vez con más panza y más ansiosa por tener en mis brazos a mi pequeña Selena....pero me queda esperar otro poco, apenas estamos llegando a las 32 semanas.
Les dejo a todos mis saludos. Cada vez que pueda intentaré leerlos y escribir un poco para ustedes, en esta pagina rumbera.
Mucha suerte!
