miércoles, febrero 07, 2007

Se paga y no se pregunta.

En el mes de noviembre del año pasado, un día llaman a mi puerta y al preguntar por el portero quien era, me dice un señor que quiere charlar conmigo, que es miembro de la comisaría que queda cerca de casa.
Yo siempre confiada y con mi ingenuidad de cubana, lo atiendo a través de las rejas de la puerta.

El señor me explica que han creado una cooperadora para recaudar fondos para la comisaría (cosa que hoy sé que es ilegal), para de esta forma cuidar mejor la zona. Me muestra un panfleto donde figuran los teléfonos celulares de los tres móviles que custodiaran mi barrio a la noche, y los teléfonos celulares del comisario y subcomisario. Me dice que solo me deja dicho documento si constribuyo.

En ese momento recordé que mucho tiempo atrás me pasó igual, con unos señores que vinieron vestidos de recolectores de basura y con camión y todo, pidiendo ayuda ....y yo de tonta me compadecí de esos pobres tipos que tienen un trabajo tan insalubre pero necesario. Luego supe que estos no eran los verdaderos recolectores sino unos chantas. El uniforme y la identificación del camión no era real, porque ellos pasan la gorra hace muchísimo tiempo, pero la concesionaria cambió de dueños y ellos se identifican con los logotipos anteriores.

Entonces, volviendo al tema....Yo que cada vez estoy más desconfiada le dije que lo sentía pero que no tenía dinero en ese momento. A lo que el señor me responde que lo piense, que si no constribuyo con la seguridad puedo ser víctima de un secuestro, robo o asalto.

Maldito! Me estaba extorsionando!
Así que lo pensé mejor y opté por darle 3 pesos y que se fuera.
Lo siento señora -me dice- el monto mínimo son 15 pesos.
¿Quince pesos? Que hijos de su madre -pensé-.
Bueno, me sacrifiqué y le di 15 pesos. Él me entregó una factura y se despidió diciendo: "Hasta el mes próximo."
¿Cómo hasta el mes próximo? Él me afilió a la cooperadora sin preguntarme. Preferí callar, porque ya sabemos que siempre la poli está vinculada a todo lo malo que pasa en este país.

Al mes siguiente vino un cobrador, y justo yo estaba en un curso. Lo atendió mi esposo y con todo su metodología sarcástica, no le pagó nada.
Uhy, casualidad, que eso fue un jueves......y a mí me hacen "el cuento del tío el sábado."
¿No es para pensar?