domingo, junio 10, 2007

"Principalme", te busco.

Esta fue la humilde postal, que recibí de mis amigas, en mi cumple 20 y que traje conmigo desde Cuba como algo preciado.
Fueron más de una las firmantes, pero hoy quiero recordar "principalmente" a la que le dio vida.

Recuerdo que la primera vez que la vi, hacíamos la cola frente a las escaleras del comedor de la Facultad de Medicina Salvador Allende. Dos de mis amigos hacían morisquetas detrás de ella. Uno simulaba un arco y una flecha, mientras el otro se llevaba la mano a la boca imitando a un indio. Vivi y yo no podíamos contener la risa.

No era para menos, delante nuestro había una pequeña personita, con la cara igualita a las imágenes que nos muestran en la escuela del "Indio Hatuey", y para no ser menos llevaba un moño bien alto, con el pelo bien estirado, que de pensarlo me duele la cabeza, y atado con no se ni cuantas vueltas de cintas.

Luego supimos que era una estudiante de medicina boliviana, cuya madre es descendiente de nativos… y que justo su grupo y el mío compartirían conferencias. Por suerte, Yode, uno de los chicos, no estaba en mi grupo porque lo que hubiera sido eso!

Un día llamaron a la puerta de mi habitación en la Residencia Estudiantil, al ver que era esta indiecita, no lo podía creer, pero su ternura y la humildad con la que me pidió ayuda para estudiar, me ganó el corazón. Desde ese momento yo estudiaba siempre con ella, sin dejar de formar parte del “cuarteto terrible”, quien de a poco la quiso profundamente.

Con el tiempo comenzó a cambiar su apariencia. Dejaba su lindo pelo negro suelto. Ya no lo llevaba tan largo. Se pintaba las uñas…y hasta se ponía sayas cortas (polleras cortas) el día que rendía examen.

Ya para segundo año de la carrera éramos inseparables. Estudiábamos para los exámenes finales solas y el día antes lo dedicábamos a conferenciar y a las 17:00 hs, era nuestro "toque de queda" y a partir de ahí, hacíamos cualquier cosa, menos estudiar. Veíamos algo de tele y tomábamos un té que ella preparaba con unas semillas que traía de Bolivia.

Al otro día nos levantábamos bien temprano, por cábala nos bañábamos (cada una en su baño, por supuesto) y lavábamos las cabezas. Luego éramos las primeras en entrar al examen. No sé si era el método, nuestra inteligencia o la suerte, que siempre sacábamos el máximo y luego para festejar, nos tomábamos esa mañana libre para ir tomar helado…por supuesto que no daba para estar 4 horas en Coppelia…así que a veces pasábamos diciendo que pagaríamos en dólares y ya en "La Torre" nos cambiábamos del salón de extranjeros para el de cubanos….y otras tantas veces nos conformamos solo con "Helado Tropical", porque lamentablemente en 4 o 5 días teníamos otro examen y era poco tiempo para estudiar.

Por esa época creamos nuestra propia sociedad secreta feminista llamada "Mediluchy", integrada por algunas de nuestras amigas y que duró poco tiempo.

A la mitad de segundo año Elsita se cambió de facultad para la del Fajardo y de esa forma irse a vivir a la Residencia de G y 25, donde tenía a su hermana mayor estudiando odontología. Nos encontramos luego de eso muchas veces más, hasta que tuvimos un contratiempo con mi padre (tema de otro post) y la rutina y las complicaciones hicieron que dejáramos de vernos por muchísimo tiempo.

Nos reencontramos el día de la ceremonia de graduación en el teatro Carlos Marx. Creo que esa fue mi oportunidad de pedirle su dirección, en La Paz, Bolivia….pero hablé mucho, pero de dirección nada. Pensé que luego de la entrega de diplomas nos veríamos otra vez, pero entre tanta gente eufórica la perdí de vista.

Al cabo de unos meses, supe que ella se había quedado un tiempito más para hacer un curso de postgrado. Pero cuando me enteré ya se había ido. Fue algo bien extraño. Se apareció en mi barrio un tipo en una camioneta preguntando por mí. Los vecinos le indicaron que un hombre que estaba parado frente a él era mi padre. Entonces sacó de la camioneta un saco (bolsa)… de nylon, como en las traían la azúcar a la bodega y le dijo que me la entregara. Subió muy rápido y no dijo nada más. Bien raro, no?

Escrito en lapicera afuera decía.: “Para Carimar de Elsita”. En el interior del saco había ropas. Ella me estaba dejando sus pertenencias. Yo no lo podía creer! La verdad me hacían mucha falta. Igual mi pregunta fue y sigue siendo, porque no había una carta de despedida. Una donde me dijera como podía comunicarme con ella. Siempre creí que ese paquete fue violado, y que algunas cosas no llegaron a mí, y la única forma de borrar evidencia fue sacar la carta que seguro ella dejó…porque sino no se explica la actitud del encargado de poner en mis manos tal encomienda…lo dejó así no más sin querer verme…fue muy, pero muy sospechoso.

Por eso hoy, al cabo de casi diez años, sigo buscando a mi amiga. Por favor, dime donde estás Elsita, que fue de ti….te extraño.

Si alguno puede ayudarme estos son los únicos datos que tengo:
Nombre: Elsa Quispe Alí
Dirección: La paz, Bolivia.
Profesión: Médica.

martes, junio 05, 2007

Estoy en casa.

Hace mucho que no escribo nada aquí y tal vez algunos
pensaron que jamás volvería.

Hasta yo al ver que cada vez que sentía el impulso de hacerlo, algo me frenaba, pensé que era hora decir Adiós.

Se que muchos se dirán que igual da, que escriba o no, porque mi Blog no es nada del otro mundo, es casi un diario personal, sin brillantez literaria ni científica. Pero saben qué…eso no me importa mucho. Yo no comencé con este proyecto ni por fama ni por nada parecido. Me pareció una forma interesante de comunicarme con mi yo interior y mantener vivo todos esos recuerdos que van en la mochila de mi alma.

Muchos me dicen que mi Blog es poco visitado, por lo menos comprendan mis detractores, que algunos pocos….esos lectores silentes, se sienten identificados conmigo…tal vez esas opiniones adversas han hecho que a los tropiezos, aún Rumbeando siga aquí. Yo lo disfruto. Es mi cable a tierra.

Durante mi ausencia, muchas veces al recordar algo de mi vida, creaba una historia increíble en mi cabeza, pero la imposibilidad de redactarla en el justo momento, hacía que se fuera desvaneciendo en mis recuerdos.

Opté entonces por hacer las cosas a la antigua como la "Vaca Pijirigua", y cuando me surgía una idea, la escribía en el primer papel que tuviera a mano. Daba igual un cuaderno que una servilleta…pero se fueron acumulando y pocos llegaron a mi Borrador Rhumbeando.

Justo, cuanto estaba decidida a volver, mi esposo decide cambiar nuestro proveedor de Internet, y por más que tomamos precauciones "nos quedamos sin el pan y sin la torta". No entiendo por qué quiso cambiar si todo funcionaba bien. Alguien le dijo que el otro era mejor y así nos va.

Luego algo pasó, no se si un problema de tensión eléctrica o que se me coló un virus en la PC….lo único seguro es que desconfiguró todo y aun andamos a los tumbos.

Pero no se depriman, he vuelto y aunque no pienso prometerles fidelidad eterna, nos vemos muy pronto, en mi próximo post.

Por último quiero agradecer a todos aquellos que dejaron nuevos comentarios en mis telarañentos posts.
Y a los que me mandaron correos, muchas gracias por su apoyo y energía!