viernes, julio 06, 2007

Filósofo.

Corrían el año 1991 y yo estudiaba desde casi un año atrás para los exámenes de ingreso (yo siempre así de exagerada, que necesidad tenía de empezar a estudiar desde onceno grado), pero bueno, por fin ya faltaba 4 meses para ello.

Como en casa me desconcentraba, opté por tomar el camino más difícil. Esperaba la guagua de Bauta y me iba a la biblioteca de ese pueblo, el sábado y el domingo que venía de pase…porque esa es otra cosa….yo estaba becada y a mí me agarró esa loca idea de “las oncenas”, así que pasaba un fin de semana en casa y otro en la beca. Por suerte la biblioteca abría hasta el mediodía los domingos.

Debo confesar que la primera vez que fui solo lo hice por impulso, pero luego me di cuenta que ir me hacía bien y me levantaba mi autoestima.

Un día de esos vi entrar a un joven en la biblioteca….era muy alto….y se estaba quedando pelado (calvo)….algo en él me cautivó…así que mi viaje de estudio se transformó, en una adolescente obsesión de encontrarme con el incógnito…él nunca me vio, yo no era alguien llamativo, era muy chiquita para él, y la verdad medio fea y mal vestida…pero yo me conformaba con verlo a él.

Supuse que estaba en La Universidad, porque se saludaba con otro chico que estudiaba siempre cerca de mí y que estaba en cuarto año de Medicina…Lo oí una vez pedir un libro de filosofía, por lo que supuse que estudiaba “Filosofía y Letras”. Desde entonces lo bauticé el "filósofo".

Mi gran secreto solo era compartido con mi hermana, con quien tenemos tan buena comunicación, que sin haberlo visto nunca se lo imaginaba tal como yo lo veía.

Pasó el tiempo…los exámenes de ingreso…me fui a estudiar Medicina…y dejé de frecuentar esa biblioteca. Mi vida tomó su rumbo…cometí errores…y fui sacando de mi cabeza al filósofo…hasta que ya en cuarto año de medicina, un día mi hermana me dice que conoció a un muchacho de Bauta, que se ha interesado en ella y que juraría que se trata de mi filosofo…¡NO!!!

Así que mi hermana organizó un encuentro, donde estaría el incógnito, un amigo suyo y nosotras dos. No pueden imaginar como me sentí cuando finalmente descubrí que mi hermana tenía razón…era él…y no era filósofo sino ingeniero en Telecomunicaciones.

Esta vez me miró…pero no me reconoció…era una extraña para él…me parecía estar viviendo en mi propia vida la novela “Carta de una desconocida”. Dolía verlo a él tratando de conquistar a mi hermana.

Por suerte mi hermana mucho interés no tenía de ponerse de novia con él….y su amigo no tuvo afinidad conmigo…tampoco yo lo dejé…porque aunque no lo dije, yo para entonces era mujer comprometida…no felizmente comprometida…pero comprometida al fin...así que aunque se hubiera fijado en mi, de alguna forma seguia inalcansable...igual me hizo bien volver a verlo…comencé a soñarlo como antes…pero seguía negado para mí.

¡Mi filósofo había vuelto!

¡Por entonces sin esperanzas...quien sabia que me depararia la vida!