lunes, octubre 29, 2007

Filosofando en las Trochas.

Era viernes 6 de junio de 1997 y llovía de forma intermitente, pero nada podía impedir que Las Trochas de Bauta se realizaran como estaban previstas. La gente necesitaba divertirse, esto es lo más parecido a carnaval que les quedaba, así que salió pa’ la calle igual.

Yo no soy muy fiestera, pero este año había organizado asistir con mi amiga Damaris. Así que nos subimos a una guagua y salimos para allá para ver que hacíamos. Al llegar, pasamos a buscar a otra amiga (Aynet) y pensamos en reclutar a Lucio, pero con él no tuvimos suerte…estaban 2 argentinos de visita en su casa en víspera de los preparativos de su viaje al exterior.

Luego como era de esperar Damaris y Aynet que eran grandes amigas se pusieron a parlotear y yo comencé a sentir aburrimiento…pero de repente vi asomarse una cabeza medio pelada que venía para nuestro lado…era mi Filósofo!
Últimamente nos habíamos encontrado un par de veces…ahora si me reconocía…me saludaba y preguntaba por mi hermana.
A esa hora yo no sabía como hacerme notar…así que me aparté de las chicas y me recosté al poste que está justo en la esquina del Cine. Por suerte me vio, porque estaba dispuesta a todo, por conversar con él.

No se si eran las fiestas o qué, pero estaba más conversador que de costumbre y me invitó a unas cervezas…pero dijo que no bebía cerveza de “pipa”, así que fuimos a una tiendita en dólares que estaba en frente del policlínico a comprarlas. Luego fuimos a la plaza principal, ahí frente al Copellia y la Iglesia. Nos sentamos a beber y hablamos de un montón de boberías intrascendentes. Luego me acompañó a buscar a Damaris, para irnos, porque después de la 02:00 hs no había más guagua para Baracoa hasta el otro día. Así que caminamos hasta “Los Mangos” y nos sentamos a esperar.

Damaris dormitaba o hacía que dormitaba…no lo sé bien. Mi Filósofo en un ataque impulsivo de aprovechar los últimos minutos se abalanzó sorpresivamente sobre mí y comenzó a besarme. Les juró que me sentí sorprendida…y lo peor era que sus besos no me gustaban…su violencia lastimaba mi boca. Por suerte apareció la guagua…y sentí alivio. Me despedí a las apuradas y corrí hacia ella…pero para mi asombro el Filósofo corrió tras nuestro y subió también…¿A dónde iba?...Dios mío, ahora si estaba fregada, se venía conmigo…¿y yo que podía hacer ahora?...a mi casa ni pensarlo…y otro lado tampoco tenía…menos que menos, dinero para hospedarme por ahí…así que decidí quedarme en Las Delicias y seguir de charlas y besos, hasta que me lo pudiera sacar de encima.

La verdad nunca pensé que algo semejante me estuviera pasando. Caminamos hasta La Playita Habana para evitar las miradas de los pocas personas que aun quedaban en las Trochas de Baracoa…y entre mimos y caricias sus besos me fueron gustando cada vez más y me iban envolviendo, te juro que temblaba tanto, que él llegó a preguntarme si era virgen….pero llegó la lluvia e hizo que levantáramos campamento….muchos lugares secos no había así que decimos irnos a la parada de la guagua nuevamente en las Delicias, y de esta forma yo vería como conseguía que se fuera.

No sé que nos pasaba pero estábamos tan acaramelados que ni la claridad de la lámpara evitó que siguiéramos a los besos y abrazos…igual confieso que ya no lo disfrutaba tanto…estaba más pendiente de que si alguien conocido me veía que disfrutar el momento…es que yo siempre fui la niñita buena del pueblo y era la primera vez que hacía algo así con mis 24 años….y aunque no llegamos a mayores, yo siempre he pensado que esa fue la primera vez que hice el amor de verdad y que sentí un orgasmo de mujer.…mis veces anteriores fueron violaciones a mi cuerpo y mi alma.

Sabía que si me quedaba un poco más cometería cualquier locura, no era dueña de mis actos. Así que decidí irme a casa…ya habíamos llegado lejos…y sentí miedo.
Nos despedimos. No hubo promesas, ni direcciones, ni intención de volver a vernos.

Caminé a casa bajo la lluvia…iba riéndome sola…saboreando mis labios doloridos…el Filósofo al fin había sido mío… ¿Pero lo volvería a ver?... Lo dejé solito…sabe Dios con que pensamientos rondando su cabeza….¿Por qué no me quedé?...No lo sé..a esa hora de la noche y en tales circunstancia me fue difícil pensar acertadamente.

Yo dormí un sueño pleno….y él?
Luego supe que se volvió caminando bajo la lluvia esa misma madrugada, los 8 km que separa Baracoa de Bauta.